La Historia Clínica es tan antigua como la medicina. Ya en el siglo V, Antes de Cristo, el médico griego Hipócrates llevaba registros del estado de salud de sus pacientes con el objetivo de poder diagnosticarlos mejor y trasladar el conocimiento a otras generaciones de médicos. Este tipo de documentos continuaron apareciendo a lo largo de la historia, incluida la Edad Media. Pero no fue hasta fines del siglo XIX, con el desarrollo de distintas tecnologías como el estetoscopio y el termómetro, que permitían hacer mediciones del estado de los pacientes, que éstos se estandarizaron. Hoy, gracias al desarrollo de tecnologías digitales, la historia clínica está experimentando una nueva transformación. Una que tiene impacto tanto en la forma en la que los médicos atienden y tratan a sus pacientes, como en la calidad y agilidad de los centros de salud y los sistemas de atención médica.

La incorporación de tecnologías de la información y la comunicación (TICs) ha permitido agilizar y volver más eficientes todo tipo de procesos que, hasta hace unos pocos años, podían resultar engorrosos tanto para los pacientes, como para médicos y centros de salud.

Así, además de la historia clínica digital han surgido innovaciones como las recetas electrónicas y la firma digital, las cuales están ayudando a llevar adelante una operación más eficiente, a conservar registros que permiten hacer diagnósticos y seguimiento más completo de la salud de los pacientes, y a reducir errores -a veces fatales- en el dispendio de medicamentos. Hoy comentaré de qué se tratan estos avances y qué tan extendidos están en Argentina.

Gestión de Citas online. Una innovación que permite mejorar notablemente la calidad de la atención médica es la gestión de citas online. Esta herramienta permite que los pacientes tanto de grandes sanatorios y centros de salud, como de pequeños consultorios particulares, pidan y gestionen sus turnos de manera autónoma y a través de internet, evitando tener que recurrir al teléfono y liberando al personal. Al mismo tiempo, estos sistemas ayudan a reducir la tasa de ausentismo al ofrecer recordatorios automáticos al paciente y la posibilidad de cancelar o reprogramar su cita a través de la web.

Estos sistemas también resultan provechosos para los médicos y los centros de salud, ya que permiten llevar un historial detallado, hacer un seguimiento de los pacientes, obtener estadísticas de asistencia y ausentismo, y gráficos de flujo de pacientes por día y horario. Esto permite que los profesionales de la salud se concentren en el tratamiento y bienestar de sus pacientes, en lugar de dedicar su tiempo a realizar tareas administrativas.

Esta es, probablemente, una de las nuevas aplicaciones más adoptadas por las prácticas médicas en Argentina, en especial en el sector privado. Y es que, de los nuevos servicios disponibles, es uno de los que supone una más fácil implementación y administración. Esto se debe a que existen distintas aplicaciones, entre las que se encuentra Bukeala, que ofrecen soluciones sencillas y alojadas en la nube que se pueden comenzar a utilizar rápidamente.

En el sector público, las citas online todavía no están disponibles en la gran mayoría de los centros de salud. Sin embargo, desde 2014 el sistema de salud pública de la ciudad de Buenos Aires cuenta con un sistema de gestión de citas online que se encuentra integrado con los 13 hospitales administrados por el gobierno local. Algo similar ocurre en las provincias de San Luis y Formosa. Sin embargo, la amplia mayoría de las provincias y municipios a nivel nacional todavía no cuentan con sistemas de estas características, por lo que para solicitar un turno es necesario llamar al centro de salud en el que el paciente desea atenderse, algo que muchas veces no resulta sencillo o que, como en el caso del Hospital Central del Partido de San Isidro, sólo puede hacerse un día a la semana dependiendo del número de historia clínica del paciente, algo ciertamente engorroso y poco práctico.

electronic-health-recordRecetas electrónicas y firma digital. De acuerdo con la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, y publicado en 2007 por la revista Time, cada año 7.000 personas mueren y 1,5 millones sufren de algún tipo de daño, solamente en aquel país, por errores por parte de los farmacéuticos a la hora de proporcionarles drogas o la dosis incorrectas de algún medicamento a los pacientes. Esto se debe, mayormente, a la dificultad que supone leer la letra de los médicos en las recetas. Para resolver este y otros problemas, es que nacieron las recetas electrónicas.

Las mismas consisten en un sistema informático que conecta a los médicos y centros de salud directamente con las farmacias y permiten que el farmacéutico reciba  en una pantalla la información acerca de las drogas y las dosis justas que necesita cada paciente. De esta forma se evita el ya arcaico sistema del talonario de papel escrito a mano por el médico, y se reduce notablemente la posibilidad de confusiones.

Al mismo tiempo, las recetas electrónicas generan una base de datos de todas las medicaciones tomadas por un paciente en todo momento, lo que permite que, al momento de recetar, los médicos puedan tener en cuenta qué otras drogas interactúan con la que él o ella está prescribiendo, posiblemente causando efectos adversos. Y para los pacientes resulta conveniente porque que no tienen que llevar consigo la receta para adquirir su medicación. De la misma manera, las Obras Sociales y compañías de medicina prepaga reciben inmediatamente los datos de la medicación, lo que permite aplicar correctamente los descuentos y evitar toda la burocracia envuelta en el sistema manual.

El más importante desafío vinculado con la implementación de este tipo de sistemas radica en garantizar la seguridad de los datos del paciente. Es por eso que, para llevarlo adelante, los sistemas de salud suelen combinarlo con tecnologías de firma electrónica que permiten autenticar, por un lado, la identidad del médico que genera cada receta y, por otro, la del paciente que debe adquirir el medicamento. El uso de la firma digital fue aprobado en Argentina en diciembre de 2001, a través de la Ley 25.506.

En Argentina existen pocos casos de sistemas de receta electrónica integrados a la red de farmacias, y generalmente se limitan a las farmacias pertenecientes a un mismo hospital o sistema de salud, como en el caso del Hospital Italiano de Buenos Aires o el Hospital Alemán. Sin embargo, diversos centros y sistemas de salud cuentan con sistemas parciales en los que los médicos imprimen una receta en papel generada por computadora, lo que les permite evitar errores en la lectura por parte del farmacéutico y llevar un registro de las recetas hechas a cada paciente por médicos de todas las especialidades. En algunos casos, como en la implementación realizada por el PAMI, la obra social para jubilados de la provincia de Formosa, el sistema de recetas electrónicas permite, además, que los profesionales de la salud generen de manera automática recetas recurrentes, evitando así que los pacientes deban recurrir de manera regular a renovar sus prescripciones.

Hicitasstoria clínica digital. Una de las principales innovaciones en materia de prestación médica es la Historia clínica digital. Como su nombre lo indica, se trata de un documento que registra toda la información relacionada con la salud de cada paciente a lo largo del tiempo, así como de los distintos tratamientos, estudios, y análisis que éste se haya realizado. Esto permite que los médicos y enfermeros cuenten con un panorama completo de la salud de cada paciente a lo largo del tiempo, permitiendo la realización de mejores diagnósticos basados no solamente en la observación de una condición presente, sino que teniendo en cuenta todo lo sucedido durante los años anteriores. Es por esto que resulta una herramienta invaluable, que agrega un enorme valor para los profesionales de la salud.
Hasta hace poco tiempo, las historias clínicas se hacían en papel y eran conservadas en un archivo en el centro de salud o consultorio donde se trataba el paciente. Sin embargo, esto generaba una serie de inconvenientes. El primero, y más evidente, tiene que ver con el engorro que implica llevar un archivo físico con miles de documentos. En segundo lugar, la historia clínica física no podía ser compartida fácilmente, por lo que su mayor ventaja -la de permitir que los médicos tengan un panorama completo de la historia de la salud de cada paciente- no podía ser aprovechada. Por último, tenía fallas de seguridad puesto que cualquier persona con acceso físico a la historia clínica podía conocer la información. La historia clínica digital, en cambio, está almacenada en la nube, por lo que se puede acceder a ella fácilmente desde cualquier consultorio o centro de salud, lo cual tiene como ventaja adicional que resulta posible guardar un volumen mayor de información que en una ficha en papel. Al mismo tiempo, la historia clínica digital permite incorporar información como resultados de análisis clínicos, incluyendo radiografías, tomografías y otro tipo de diagnósticos por imágenes; recetas emitidas por todos los profesionales y otros datos relevantes, todos guardados de manera automática en cada instancia del diagnóstico y tratamiento.

En Argentina existen varios centros de salud que han implementado soluciones como esta. Un ejemplo destacable es el del Hospital Italiano de Buenos Aires, pionero en la adopción de la historia clínica electrónica. Ya en 1998 este sanatorio comenzó a estudiar la viabilidad de este sistema, el cual -tras años de investigación y desarrollo- finalmente lanzó en 2005. El mismo, permite que todos los profesionales del hospital y sus centros de salud accedan al historial de salud de sus pacientes, así como a las recetas y resultados de todo tipo de estudios y análisis realizados en sus dependencias. Los pacientes, por su parte, pueden acceder y gestionar su información y turnos, y comunicarse con sus médicos de cabecera a través de un portal propio del centro de salud. Es por esto que en 2016 el hospital fue galardonado con el premio EMRAM nivel 6, otorgado por la firma HISSM Analytics, por su excelencia en la digitalización de sus procesos. Siguiendo este ejemplo, otros hospitales pertenecientes a comunidades como el Hospital Alemán y a fundaciones como el Centro de Salud de la Sociedad Cardiológica Argentina implementaron soluciones similares.

Pero estos no son los únicos ejemplos a tener en cuenta en el país. Uno de los casos más paradigmáticos es el de la provincia de San Luis, la cual en 2013 comenzó con la implementación de un sistema de historia clínica electrónica que abarca a todo el sistema de salud público de la provincia. El mismo se ha convertido uno de los más avanzados en la región gracias a la incorporación de todas las tecnologías mencionadas anteriormente en un sólo sistema. De esta forma, los usuarios cuentan con una historia clínica única, accesible por cualquier profesional en todos los centros de salud de la provincia, recetas electrónicas totalmente integradas con la red de farmacias asociadas a la cámara que nuclea a este tipo de comercios en la provincia, y con los laboratorios de análisis médicos. En todos los casos, la información está protegida por una firma electrónica. Así, los pacientes que deban comprar un remedio o realizarse un análisis clínico solamente deben llevar su DNI para validar su identidad. Al mismo tiempo, el sistema se encuentra vinculado con Dosep, la obra social del Estado provincial, la cual recibe automáticamente la información sobre la compra de los medicamentos para realizar los reintegros a los farmacéuticos.

Los avances en la atención médica resultan vitales no solamente para incrementar la eficiencia de lo sistemas de salud, sino que también para mejorar la calidad del diagnóstico y para garantizar que cada paciente recibirá el mejor tratamiento en todas las instancias de su recuperación.